Éste ha sido el año más terrible de mi vida. Pero aun así tengo que dar gracias como acostumbro.
Gracias a la maestra Gabriela Ynclán por incluír mi obra en el proyecto La EsCena y por dejarme ser parte de ellos y de su taller.
Gracias a Mauricio Corredor por dirigir mi obra.
Gracias a Mary por ser una de las más fieles seguidoras de este blog a través de todos estos años, y muchas gracias por su palabras de apoyo.
Gracias a los doctores Luis, Javier, Emilio y a Sonia y Silvia por atender a mi mamá.
Gracias a mi hermana Érika por regalarme ese viaje a París y a otras ciudades de Europa.
Gracias sobre todo por haber conocido la ciudad de Lisieux.
Gracias por todo lo que he aprendido.
Gracias a quienes siguen leyendo este tan abandonado blog.
Pero por sobre todas las cosas, gracias a mi madre por haber sido una persona tan maravillosa en mi vida, la persona que me enseñó a imaginar. Gracias por todos estos años de compañía, mamá. Hasta luego.
El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.
Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.
Las hadas cumplieron a medias.
Mario Ramírez Monroy
Mario Ramírez Monroy
jueves, 24 de noviembre de 2016
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