Hoy pensaba escribir sobre algo que me pasó en esta misma fecha, y más porque ahora se cumple un número significativo de este aniversario. Dicho evento cambió radicalmente mi manera de ver el mundo, seguido de muchos años de depresión, los cuales -por fortuna, creo- quedaron atrás. Uno de mis rituales era regresar a caminar por los rumbos de un teatro (que ahora es un templo cristiano), donde ocurrieron los hechos. Pensé que también regresaría hoy, pero no lo hice. Creo que fue lo mejor.
Ayer, en el programa de Noticias 22, dijeron que hoy se conmemora el 70 aniversario del estreno de la película The Wizard of Oz, cuya versión original, después de muchísimos años de desidia, por fin la leí. Gracias a esta noticia, pensé mejor las cosa y decidí no hablar más de aquel hecho de mi vida y dejarlo para siempre en el olvido, donde debe pertenecer. De ahora en adelante, será mejor que recuerdé esta fecha como el estreno de esta gran película, la cual está entre mi videoteca personal. Otra opción también sería recordarla como la caída de la gran Tenochtitlan, pero también eso estaría triste.
El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.
Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.
Las hadas cumplieron a medias.
Mario Ramírez Monroy
Mario Ramírez Monroy
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

2 comentarios:
Ánimo, que la vida son dos días y hay que vivirlos a tope :)
Gracias, Mac. Tienes razón.
Publicar un comentario