asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


jueves, 25 de enero de 2007

Otro de los hermanos drogadictos


Una bella mañana, Yerbaldo, Chemito y Grifolín estaban sentados en la banqueta, tristes por no tener dinero para su dosis diaria. De pronto, apareció un hombre sonriente y de aspecto tosco. Era conocido en el barrio como El Hombre Feliz, quien estuvo en el reclusorio por el delito de plagio. El sonriente les pidió prestado a Grifolín para vestirlo de duende mientras que él se vestiría de Santa Claus y así trabajar con el fotógrafo del barrio. Entonces, Yerbaldo, el poeta de los tres, se levantó recriminándole por haberle plagiado uno de sus poemas. El Hombre Feliz, como siempre, negó todo, aunque era imposible saber quién de los dos mentía. Chemito le lanzó su bote vacío de activo, Yerbaldo lo tiró y entre los tres lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Le quitaron su cartera, compraron su dosis diaria y fueron felices por el resto del día.
Moraleja: Nunca plagies.

D.R. Mario R. Monroy, 2007

sábado, 20 de enero de 2007

Memorias


¿Estás seguro de que nadie te sigue cuando caminas por lugares que alguna vez fueron importantes en tu vida?

viernes, 19 de enero de 2007

Dos cuentos inconclusos


En el pueblo de Santiago Laberinto es muy fácil perderse entre sus calles. Visto desde el cielo, la avenida principal tiene forma de espiral la cual termina en el centro, a un lado de la iglesia dedicada al santo. En el otro extremo de la calle, cerca del anuncio que da la bienvenida al pueblo, estaba una casa hecha con pedazos de madera muy diferente de las demás; en el dintel, había un letrero con las palabras: El verdadero Templo de Santiago...


La casa de Mildred no debería destacarse del resto de las demás. Cierto que era la más bonita de la calle, la más elegante y la única de tres pisos. A un lado de la antena satelital destacaba una pequeña figura de un dragón dorado al lado de un santo. No era de extrañar siendo una familia mitad japonesa mitad mexicana. Sólo una cosa me desconcertaba siempre que la iba a visitar: la niña del kimono rosa que me sonreía detrás de la ventana del segundo piso: Mildred es hija única...



Los empecé pero no quise terminarlos porque creo que las historias como la vida no deberían tener fin.

sábado, 13 de enero de 2007

Alejandro


No puedo creer que Alejandro Céssar Rendón también nos haya dejado. Su clase era una de mis favoritas del primer semestre, y eso lo dije muchas veces. De él nunca voy a olvidar su emoción cuando dijo lo mucho que le gustó mucho nuestro grupo, tanto en la última clase del primer semestre como cuando habló el día de la entrega de diplomas. Yo no pensé que fuera a morir.


Me siento muy orgulloso de que Alejandro Céssar Rendón haya sido uno de nuestros maestros. Ahora, también sentirermos su presencia en el viento que circula por las paredes de la escuela de la SOGEM cada vez que la visitemos.

Arrigo



Una de las clases que esperaba con más ansia, desde primer semestre, era la de Lingüística. Ayer, 12 de enero, falleció Arrigo Coen Anitúa, profesor de esa materia. Está de más decir que es una gran pérdida: eso lo saben los que conocieron a Arrigo por tantos años.



A pesar del poco tiempo que pudimos convivir con él mi generación y yo, puedo decir que fue un privilegio haberlo tenido como maestro. Los miércoles en la escuela de la SOGEM ya no serán iguales. Ahora, Arrigo Coen Anitúa también forma parte del viento.

La voz del viento


Alguna vez se pensó que el viento podría traer el canto de los espíritus. Entonces, los chamanes y grandes hechiceros lo escucharon con atención para descifrar sus secretos. Hoy en día, los poetas, músicos y cuentistas hacen lo mismo.

lunes, 8 de enero de 2007

El color que vino del ciber espacio


Un día, Jesús me hizo el comentario de que yo utilizaba mucho el color rosa para vestir a mis personajes. Ayer, estaba viendo la película de Final Fantasy VII (basada en un videojuego), y entonces me acordé de uno de mis personajes favoritos: Aeriths, quien vestía de rosa.

Esta vendedora de flores, poseedora de un origen y poder divino, me conquistó. Y es por eso que me gusta usar el color rosa en mis personajes, por Elena de Final Fantasy VII.