La semana pasada entré en una librería que está cerca de mi casa. Hace años que no la visitaba. En dicha librería compré del tomo dos al cinco de Harry Potter, el Hobbit y los tres tomos de El señor de los anillos. Después, dejé de comprar ahí porque en SOGEM nos pedían títulos un tanto difíciles de conseguir y porque preferí comprar libros más baratos en las librerías de viejo.
Pero, como ya dije, se me antojó volver a entrar y me encontré con dos títulos de Banana Yoshimoto: Amrita y N.P. Salí muy feliz porque hace poco leí Sueño profundo y me gustó mucho cómo escribe. Creo que voy a leer toda su obra.
Esta librería tiene muchísimos años trabajando, yo pasaba cerca de ahí cuando regresaba de la secundaria a mi casa. Me atrevo a decir que es una de las pocas librerías independientes que han sobrevivido en esta ciudad. No sé cómo le hayan hecho, tal vez porque hay varias escuelas cerca, pero sólo sé que me dan ganas de regresar y comprar varios títulos que me interesaron. Ya veremos. Ojalá no cierre: se ve muy bonita una colonia con su librería propia.
El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.
Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.
Las hadas cumplieron a medias.
Mario Ramírez Monroy
Mario Ramírez Monroy
martes, 29 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
Gracias
Tengo la costumbre en este blog de emular el día de acción de gracias. Así que ahí les va:Gracias, antes que nada, por estar bien después de un evento muy fuerte que tuve a principio de año, y a todos los seres a quienes les pedí por mi salud.
Gracias a Sandra Becerril por incluirme en la antología 9 autores en corto.
Gracias a la maestra Marcela Fernández Violante por invitarme a la Sociedad de Autores Cinematográficos, y de nuevo a Sandra por influir en esta invitación.
Gracias a librerías Gandhi por haberme incluido en la antología El último libro del mundo.
Gracias a Dios por ayudar a que mi papá se recuperara después de unos días de angustia en el hospital. Y por supuesto también gracias a Gustavo, Teodoro, Julieta, Adrián, Jazmín, Sandra y Anew por sus palabras de aliento en esta situación.
Gracias a Ediciones Ermitaño por incluirme en su próxima antología de cuentos.
Gracias por todo lo que aprendí, y por fin comprender que en muchas cosas no sirvo.
Gracias a Japoneando, a Luis san y en especial a Kira san por sus clases de japonés en You Tube.
Y gracias a la gente que sigue visitando este blog que no es nada popular, pero que de nuevo me obliga a tratar de escribir lo mejor posible, y sobre todo escribir entradas más o menos interesantes para que las lean sin aburrirse *^^* Gracias especiales a la Gran Mary por ser una de mis lectoras más fieles, un abrazote.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Vida de película y vida real
Hurgando entre mis cosas, me encontré con unos DVDs piratas de las cuatro temporadas de la serie The Batman. Las compré hace como dos años y aún no las he visto. Se las compré a un cuate que, obvio, vendía películas, y me acordé de él. Incluso me inspiró para escribir un cuentito para el programa de radio de Sandra Lorenzano.
La historia fue más o menos así. Después de muchas broncas, mi amigo pudo hacerse de su puesto y mercancía. No le iba tan mal. Un día, vi que le regaló una caja de sartenes a su esposa, se veía muy orgulloso de ser un hombre de negocios. Yo le compré varias películas no tan comerciales, y me daba buen precio; las cuatro temporadas de The Batman fue lo último que le compré, me las vendió muy baratas.
Un día, atropellaron a su hijo. Yo no vi el evento, pero sí a su mamá muy angustiada desarmando el puesto para ir al hospital. Después, me encontré otra vez a mi amigo; me dijo que lo del niño no había sido tan grave, pero se quedó sin dinero por pagar el hospital, no estaba asegurado, pero que seguiría firme en el negocio, sin desanimarse. Pero no fue así.
Mi amigo (ahora que recuerdo, nunca supe su nombre, sólo nos saludábamos: "Qué pasó, papá"), a las pocas semanas, empezó a tomar. El puesto desapareció, y la última vez que lo vi seguía entrándole al alcohol. Las cuatro temporadas de The Batman las compré en 2009 en épocas navideñas, hace ya casi dos años, como un regalo para mí. Espero darme un tiempo para verlas.
La historia fue más o menos así. Después de muchas broncas, mi amigo pudo hacerse de su puesto y mercancía. No le iba tan mal. Un día, vi que le regaló una caja de sartenes a su esposa, se veía muy orgulloso de ser un hombre de negocios. Yo le compré varias películas no tan comerciales, y me daba buen precio; las cuatro temporadas de The Batman fue lo último que le compré, me las vendió muy baratas.
Un día, atropellaron a su hijo. Yo no vi el evento, pero sí a su mamá muy angustiada desarmando el puesto para ir al hospital. Después, me encontré otra vez a mi amigo; me dijo que lo del niño no había sido tan grave, pero se quedó sin dinero por pagar el hospital, no estaba asegurado, pero que seguiría firme en el negocio, sin desanimarse. Pero no fue así.
Mi amigo (ahora que recuerdo, nunca supe su nombre, sólo nos saludábamos: "Qué pasó, papá"), a las pocas semanas, empezó a tomar. El puesto desapareció, y la última vez que lo vi seguía entrándole al alcohol. Las cuatro temporadas de The Batman las compré en 2009 en épocas navideñas, hace ya casi dos años, como un regalo para mí. Espero darme un tiempo para verlas.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Un edificio para viajar
Hace mucho que tengo olvidado mi blog y quiero retomarlo. Acabo de terminar por fin la novela Viajes con mi tía, de Graham Greene. La comencé a leer a principio de año, en un momento díficil para mí (pensé que me iba a morir), y por eso la quise leer para relajarme un poco. Esta novela nos la recomendó el maestro Alejandro Licona. Nos dijo que era una muy divertida, y por eso mismo la empecé a leer, para relajarme.
La historia es muy buena. Trata sobre una persona llamada Henry, cuarentón soltero, recién jubilado, quien llevaba una vida muy rutinaria. En el funeral de su madre, conoce a Augusta, su tía, a quien nunca antes había visto ni escuchado nombrar. Ella tiene más de setenta años pero sigue siendo muy sexosa, y además está involucrada en el contrabando y demás cosas no lícitas.
Hay un capítulo en especial que me conmovió. La tía Augusta le platica a Henry la historia de una persona (perdón, no recuerdo el nombre del personaje) que tenía la intención de viajar mucho cuando dejara de trabajar. Esta persona planeó todo: los boletos, los lugares que visitaría y los hoteles donde se hospedaría... Pero se enfermó, creo que del corazón (eso lo leí en febrero, y después intercalé muchas lecturas, dejando ésta siempre en espera).
Lo que hizo esta persona fue invertir todo su dinero en comprar un castillo antiguo, y acondicionó todas las habitaciones como pequeños cuartos (incluso las áreas grandes las dividieron para hacer más cuartos en un espacio grande); Augusta lo ayudó. Aquella persona se quedaba una o dos semana en un cuarto y, después, agarraba todas sus cosas y se "mudaba" al siguente cuarto, como si se cambiara a otro hotel, y a otra ciudad.
La persona estaba muy feliz con esta ilusoria situación. Pero, cuando sólo le faltaba llegar al último cuarto, el que estaba en la torre, sufrió otro ataque. El doctor le prohibió moverse. La tía Augusta le contó a Henry que entre ella y una enfermera lo cuidaban. Y una noche, mientras las dos estaban cenando en la planta baja, escucharon un ruido muy fuerte. Cuando llegaron arriba, descubrieron al enfermo muerto en la escalera. No pudo llegar al último cuarto. La tía Augusta decía que sólo viajando podía extenderse un poco más la vida.
La historia es muy buena. Trata sobre una persona llamada Henry, cuarentón soltero, recién jubilado, quien llevaba una vida muy rutinaria. En el funeral de su madre, conoce a Augusta, su tía, a quien nunca antes había visto ni escuchado nombrar. Ella tiene más de setenta años pero sigue siendo muy sexosa, y además está involucrada en el contrabando y demás cosas no lícitas.
Hay un capítulo en especial que me conmovió. La tía Augusta le platica a Henry la historia de una persona (perdón, no recuerdo el nombre del personaje) que tenía la intención de viajar mucho cuando dejara de trabajar. Esta persona planeó todo: los boletos, los lugares que visitaría y los hoteles donde se hospedaría... Pero se enfermó, creo que del corazón (eso lo leí en febrero, y después intercalé muchas lecturas, dejando ésta siempre en espera).
Lo que hizo esta persona fue invertir todo su dinero en comprar un castillo antiguo, y acondicionó todas las habitaciones como pequeños cuartos (incluso las áreas grandes las dividieron para hacer más cuartos en un espacio grande); Augusta lo ayudó. Aquella persona se quedaba una o dos semana en un cuarto y, después, agarraba todas sus cosas y se "mudaba" al siguente cuarto, como si se cambiara a otro hotel, y a otra ciudad.
La persona estaba muy feliz con esta ilusoria situación. Pero, cuando sólo le faltaba llegar al último cuarto, el que estaba en la torre, sufrió otro ataque. El doctor le prohibió moverse. La tía Augusta le contó a Henry que entre ella y una enfermera lo cuidaban. Y una noche, mientras las dos estaban cenando en la planta baja, escucharon un ruido muy fuerte. Cuando llegaron arriba, descubrieron al enfermo muerto en la escalera. No pudo llegar al último cuarto. La tía Augusta decía que sólo viajando podía extenderse un poco más la vida.
viernes, 7 de octubre de 2011
La última noche de la magia
Hoy se cumplen once años de la última caminata de Ace, Peter, Gene y Paul hacia el escenario.
domingo, 31 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Ya salió el Último Libro del Mundo
Hoy me enteré de que ya está a la venta El último libro del mundo en librerías Gandhi. Ahí sale un cuentito mío llamado "Piel de fantasmas", una versión de un cuento que mandé hace unos años al concurso del blog de Alberto Chimal. Me habría gustado que hubiesen publicado algún otro texto (mandé cinco), pero de todas maneras se siente padre haber sido incluido. Ojalá puedan conseguir el libro, antes de que se acabe el mundo *^^*
viernes, 10 de junio de 2011
Curso de corrección de estilo con María Eugenia Merino
Para quienes vivan en la Ciudad de México y quieran escribir bien, la maestra María Eugenia Merino dará un curso de propiedad de estilo en la Fundación René Avilés Fabila, localizada en Yácatas 242 colonia Narvarte.El curso está enfocado a personas que les interese formarse o perfeccionarse como correctores de estilo, redactores, escritores y a quién quiera escribir correctamente. Duración 30 horas, 10 sesiones de 3 horas cada una los jueves de 11 a 2 pm (posibilidad de otros horarios).
Informes en la Fundación al teléfono: 5639 59 10 y 5639 32 66, o al teléfono 04455 23 13 33 88 con la maestra María Eugenia Merino. También pueden pedir informes en el correo demicuaderno@gmail.com
lunes, 6 de junio de 2011
Qué curiosa es la palabra luna
El domingo pasado transmitieron en Canal 22 la ópera Rusalka de Antonín Dvořák, y entonces recordé que "la canción a la luna" era una de mis arias favoritas cuando estudiaba música. En la actualidad ya no escucho ópera, aunque de todas maneras decidí buscar el aria en You Tube y me encontré con una sorpresa.
Entre todas las versiones que vi, encontré una con subtítulos, y la primera línea en checo dice: Měsíčku no nebi hlubokém. Di un brinco. Busqué en el traductor de Google y vi que Měsíčku en checo significa luna. He leído un poco sobre las palabras que se parecen en otros idiomas, como la palabra "moon" en las lenguas germánicas, y sobre la lenguas indoeuropeas; pero esto me llamó mucho la atención. Para quienes no son de México, la palabra México viene del náhuatl Mexihco (espero haberlo escrito bien) que significa "En el ombligo de la Luna".
En fin: esto es algo que a lo mejor los linguistas podrían explicar. De todas maneras, les dejo la versión en checo y en español, a lo mejor les da curiosidad buscar esta bella aria en You Tube.
Měsíčku no nebi hlubokém,
světlo tvé daleko vidí,
po světě bloudíš širokém,
díváš se v příbytky lidí.
Měsíčku, postůj chvíli,
řekni mi, kde je můj milý!
Řekni mu, stříbrný měsíčku,
mé že jej objímá rámě,
aby si alespoň chviličku
vzpomenul ve snění no mne.
Zasvit mu do daleka,
řekni mu, kdo tu naň čeká!
O mně-li duše lidská sní,
af se tou vzpomínkou vzbudí!
Měsíčku, nezhasni, nezhasni!
Luna, que con tu luz iluminas todo
desde las profundidades del cielo
y vagas por la superficie de la tierra
bañando con tu mirada el hogar de los hombres.
¡Luna, detente un momento
y dime dónde se encuentra mi amor!
Dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que se acuerde de mí
al menos un instante.
¡Búscalo por el vasto mundo
y dile, dile que lo espero aquí!
Y si soy yo con quien su alma sueña
que este pensamiento lo despierte.
¡Luna, no te vayas, no te vayas!
Entre todas las versiones que vi, encontré una con subtítulos, y la primera línea en checo dice: Měsíčku no nebi hlubokém. Di un brinco. Busqué en el traductor de Google y vi que Měsíčku en checo significa luna. He leído un poco sobre las palabras que se parecen en otros idiomas, como la palabra "moon" en las lenguas germánicas, y sobre la lenguas indoeuropeas; pero esto me llamó mucho la atención. Para quienes no son de México, la palabra México viene del náhuatl Mexihco (espero haberlo escrito bien) que significa "En el ombligo de la Luna".
En fin: esto es algo que a lo mejor los linguistas podrían explicar. De todas maneras, les dejo la versión en checo y en español, a lo mejor les da curiosidad buscar esta bella aria en You Tube.
Měsíčku no nebi hlubokém,
světlo tvé daleko vidí,
po světě bloudíš širokém,
díváš se v příbytky lidí.
Měsíčku, postůj chvíli,
řekni mi, kde je můj milý!
Řekni mu, stříbrný měsíčku,
mé že jej objímá rámě,
aby si alespoň chviličku
vzpomenul ve snění no mne.
Zasvit mu do daleka,
řekni mu, kdo tu naň čeká!
O mně-li duše lidská sní,
af se tou vzpomínkou vzbudí!
Měsíčku, nezhasni, nezhasni!
Luna, que con tu luz iluminas todo
desde las profundidades del cielo
y vagas por la superficie de la tierra
bañando con tu mirada el hogar de los hombres.
¡Luna, detente un momento
y dime dónde se encuentra mi amor!
Dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que se acuerde de mí
al menos un instante.
¡Búscalo por el vasto mundo
y dile, dile que lo espero aquí!
Y si soy yo con quien su alma sueña
que este pensamiento lo despierte.
¡Luna, no te vayas, no te vayas!
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