El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


miércoles, 29 de junio de 2016

En algún lugar


Hace un mes, el 29 de mayo, falleció mi mamá, la señora VALENTINA MONROY OLVERA. No quise escribir nada hasta ahora.

Mi madre me enseñó a imaginar. Me hizo ver cosas en los árboles, manchas en la pared y hasta en los cofres de los autos. Ella me compró un álbum de historietas para que aprendiera a leer. Me regalaba juguetes en Navidad porque sabía que lloraba si me daban ropa. Me compró mi primera guitarra eléctrica. Me impulsó a estudiar música y después a estudiar para escritor. Siempre me dejo hacer lo que yo quería.

Toda la vida fuimos cómplices. Llenaba de alegría los lugares donde estuviera. Le gustaba burlarse de los demás. Una gran cantante. Ayudó a muchas personas, por eso la querían tanto. Una enfermera que permanecía en el trabajo, fuera de su turno, para no dejar solo a un paciente en estado terminal.

La extraño.

En algún lugar, tal vez, mami.

Hasta luego.

Gracias por ser una madre tan maravillosa.