asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


lunes, 23 de junio de 2008

La noche de San Juan


Hoy es la noche de San Juan. Espíritus y mensajeros de la lluvia deambulan por las calles, transtornando a las personas, alrededor de las hogueras.

La lluvia de este día se lleva todo lo malo de nuestra vida.

lunes, 2 de junio de 2008

Piel de fantasmas


Estoy muy feliz porque mi cuento Piel de fantasmas, junto con el cuento de Hernán, ganó el concurso del blog Las historias de Alberto Chimal en el mes de mayo.

Esto me motiva a mejorar y a seguir escribiendo. Mientras más pasa el tiempo, me doy cuenta de que escribir no es nada fácil; pero es un buen motivo para disfrutar la vida.
Espero escribir cada vez con menos errores y limitaciones.

Nuevamente, muchas gracias, Alberto. Y gracias por haberme animado a cursar el diplomado.

Aquí está el cuento. Firmo como Arkamenel.


PIEL DE FANTASMAS

Lo llamaban el Rincón del Eterno Invierno. No era más que un manicomio olvidado, lejos de la ciudad. La masa pálida de los jardines hiere la vista a la luz del día; mas el sol nunca la derretía porque no era nieve.

Seis años después de su apertura, los pacientes decidieron sanarse y recuperar la razón. Pero al salir tantos fantamas de sus mentes, todo el lugar quedó impregnado de su blanca piel.

Hoy en día, aún tratan de limpiar los rincones del manicomio; sin embargo, los restos etéreos siempre regresan, negándose a dejar sin locura al manicomio.