asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


miércoles, 25 de abril de 2012

Un cuento infantil de terror


Acabo de leer una novela llamada Cuento infantil (Nursery tale) de T.M. Wright. Eso no sería tan importante si no fuera porque tardé más de veinte años en leerla, tal vez casi treinta. Está novela estaba dentro de una colección que se vendía en los puestos de revistas cada semana, allá por 1984. Recuerdo que a mí me gustaba mucho comprar esas colecciones, aunque curiosamente sólo compré ese número. Y más curioso fue que, a pesar de que siempre me han gustado los libros, sólo leí dos páginas y lo dejé.


Pasaron los años y ese título permanecía guardado entre mis cosas. Cuando se me ocurría limpiar mi cuarto, siempre estuve a punto de tirarlo a la basura, pero me arrepentía a última hora. Y así pasó el tiempo hasta que de nuevo se me ocurrió hacer limpieza. De nuevo estuve a punto de tirarlo, pero traté de echarle un vistazo y decidí, ahora sí, tratar de leerlo. Y me gustó la historia.


Este título salió en la colección Biblioteca de Terror de ediciones Forum, parece que es una publicación española. De nuevo recordé aquella época y me arrepiento de no haber comprado todos los títulos. En la tercera de forros aparece una lista de los títulos publicados, entre ellos estaba: Cuentos de terror, Édgar Allan Poe; El magnetizador y otros relatos, de E.T.A. Hoffman; La madriguera del gusano y Drácula, de Bram Stoker, y El Golem, de Gustav Meyrink. Claro que en aquella época sabía mucho menos sobre títulos y autores, pero de todas maneras qué mala suerte que no compré más. Me pasó igual que cuando se vendía aquella colección de Lecturas mexicanas, del F.C.E., allá también por mediados de los años ochenta, donde también compré pocos títulos, sin contar que varios los perdí, y ahora muchos están como locos tratando de conseguir la colección completa.


Pero bueno, a mí seguido me pasa que desearía regresar el tiempo y haber hecho más cosas de las que en realidad hice.

domingo, 22 de abril de 2012

Nuevos viejos libros

¡Uf! De nuevo tarde un mes en escribir otra entrada. Pero ahora sí tengo material para escribir más seguido. Comencemos.


El viernes pasado fui a una librería de viejo que hace varios años no visitaba, al menos cinco. Me dio gusto ver que todavía funciona. En ese lugar casi siempre me he encontrado con títulos que en ese momento buscaba, y esta vez no fue la excepción. Hace tiempo, me llamó la atención Metro-pop, de Fran Ilich, de Gran Angular. Lo encontré en medio de los altos estantes repletos de libros, a muy bajo precio. Pero además estoy contento porque, hasta donde llevo leído, la historia me ha parecido muy interesante. Además, encontré dos antologías de teatro de Emilio Carballido, El maestro de las marionetas de Katherine Paterson y, por lo que he escuchado, una joya, Wicked, memorias de una bruja mala de Gregory Maguire.


Total, me gustó mucho volver a esa librería de viejo y saludar de nuevo al propietario. Es más: les voy a decir en dónde está. El lugar se encuentra en Tlalpan, entre el metro Portales y Nativitas, se llama Librería Ximena. No voy a recibir ninguna regalía por este comercial, pero me gustaría que más lectores conocieran el local y continúe funcionando. Si la visitan, no se van a arrepentir. O al menos a mí siempre me ha sorprendido lo que he encontrado ahí, como si ya me estuvieran esperando aquellos títulos de antemano buscados.