asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


lunes, 13 de agosto de 2012

Recuerdos de un teatro derruido, y de una selva rockera

Hace algún tiempo, cuatro años para ser exacto, su ídolo, El Gran Arkham, les habló sobre un rocker loco que siempre llevaba su disco acetato de Kuman bajo el brazo aquí y también aquí (ahora sabrán por qué decía Algo esconde, algo oculta Mamá Nisha). Ya no me lo he encontrado, de hecho, hace un buen de tiempo que casi no puedo salir de casa, pero lo que importa es que acabo de encontrar en You Tube, por fin, el disco de aquella obra musical, denominada como la primera ópera rock mexicana.

A estas alturas, creo que me uno a los que consideraron demasiado pretensioso denominarla así. Tratando de dejar a un lado mi resentimiento por ciertas cosas que pasaron en aquella época, precisamente en aquel teatro y con un integrante de Cristal y Acero, no puedo negar que me emocionó volver a escuchar los primeros acordes de Kuman. Como ya dije, estoy de acuerdo en que fue demasiado pretensioso darle la categoría de ópera rock, pero no estaba tan mal. Tampoco ya no escucho a Cristal y Acero como un gran grupo, no como me sorprendieron allá, en 1984 (bello año), yo era un adolescente, cuando los escuché varias veces en el Televiteatro 2 (el cual ya no existe por el terremoto del 85). Ahora, podría darme risa, pero en aquella época, la ópera rock Kuman era para mí lo mejor, lo único que valía la pena ver en teatro. La mente cambia, claro.

De todas maneras, no negaré que cada vez que paso por el complejo de los teatros Telmex (lugar donde estuvieron los antiguos Televiteatros) siempre, siempre, siempre recuerdo aquellos días cuando soñaba con aquella obra. Ya no me emociona la obra ni la música en sí, sino todo lo que significaron aquellos días, y lo que yo esperaba de la vida.

De todas maneras, quisiera dejarles el enlace con las dos primeras rolas de la obra. Espero les gusten. A lo mejor no; a lo mejor podrían no parecerles de gran calidad. Pero, repito, a pesar de todo, no puedo evitar sentir una oleada de emoción, y un poco de desesperación por aquel tiempo que ya se fue, y donde no pudimos hacer más cosas.