asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


lunes, 29 de septiembre de 2008

Un pequeño debrayito


Cabe mencionar que el magnífico cuento "Lucy y el monstruo", de Ricardo Bernal, me influyó para escribir este relatito. Ojalá les guste, y que no haya salido tan pior.

MI NO QUERIDO DIARIO

Yo no quería escribir. Para mí un diario es cosa de niñas, por eso cuando me lo regalaron lo dejé botado en mi cuarto. Pero sólo así puedo decirle a alguien lo que pasa, porque ni mis amigos me creen.

Ya no me gusta darle de comer a Rufo. Lo tenemos en el techo y mi mamá le hace de comer hasta la noche. Yo le he dicho que le haga más temprano, pero dice que sólo en la noche tiene tiempo.

También le he dicho que le dejemos la bandeja, pero dice que se pone a jugar con ella toda la noche y el ruido no nos deja dormir. Por eso tengo que esperar hasta que termine, y a mí no me gusta cómo me mira la anciana de enfrente. Está muy fea.

Mi mamá me regaña por grosero. Dice que debo respetar a los ancianos y portarme bien con los nuevos vecinos. Pero de verdad está muy fea. Siempre se está riendo y le tiemblan mucho los ojos.

Y eso lo sé porque le brillan.

JUEVES 31 DE AGOSTO.

Una amiga me dijo que tenía que ponerle fecha.

Mi mamá sigue sin creerme. Dice que la luz de los faroles se refleja en la ventana, y que por eso se le ven los ojos así.

Nadie me cree. Piensan que todo lo imagino. No tiene caso que les diga que la anciana no me mira detrás de una ventana, sino desde el techo de su casa.

Cómo quisiera que Rufo se muriera. Así ya no tendría que llevarle de comer.

DOMINGO 3 DE SEPTIEMBRE.

A mí me da flojera ir a misa, pero ahora fui el primero en levantarme.

Ayer la anciana se puso a bailar en la orilla del techo. Parecía chango. Reía tan fuerte que hasta Rufo dejó de comer y se fue a esconder en su casa. Tuve que tirar su comida para poder bajarme con la bandeja.

Estuve rece y rece para que ya no se aparezca la anciana, o para que se muera Rufo.

MARTES 5 DE SEPTIEMBRE

Quisiera estar en mi cuarto y que Rufo viviera.

No me gusta el hospital. Nunca me creen. Cuando subió mi papá no vio a la anciana que me estaba mordiendo el pie. No me creyó que se había aparecido en el techo y le echó la culpa a Rufo. Hoy lo sacrificaron.

Dicen que me van a presentar a los nuevos vecinos, para que ya no les tenga miedo. Ahora sé que mis papás no me creen porque nunca me han querido, quieren que esa anciana me coma.

Si ya no vuelvo a escribir nada, será porque ya estaré muerto.


D.R. Mario Ramírez Monroy, 2008


viernes, 26 de septiembre de 2008

¡No me lo van a creer!, pero así pasó


Me estaba echando unos churros con chocolate en la churrería El Moro cuando entró un rocker, el mismo de la vez pasada, el del disco de Kuman. Se sentó, pidió sus churros, y ¡volvió a dejar varios discos sobre la mesa, y encima estaba el de Kuman!

Por mi mente pasaron muchas cosas; entre ellas pensé que, tal vez, ese disco era un tipo de amuleto. Y entonces pensé: si siempre lo va a seguir cargando vaya a donde vaya, ¿por qué mejor no se compró un cassette? Me causó mucha gracia y me empecé a reír. De pronto, el rocker me miró, se levantó y se acercó a mi mesa.

-Disculpa -preguntó-, ¿de casualidad tú no tocabas en Valhalla?

Menuda sorpresa me llevé: Valhalla fue mi segundo grupo donde toqué. Yo estuve en la primera agrupación, antes de que me corrieran.

-Sí -respondí.

El rocker se emocionó. Dijo que había visto al grupo varias veces, y que le gustaba mucho cómo tocaba. Y luego se sorprendió cuando vio que ya tenían a otro guitarrista, pero me aseguró que para nada se comparaba conmigo. La verdad, me emocioné. Luego me preguntó:

-Oye, siempre tuve una duda. ¿También tocaste con la Divina Comedia?

¡Qué alucine! La Divina Comedia fue mi primer grupo, y yo formé parte de las últimas agrupaciones, antes de que se desintegrara. Despúes de decirle que sí, le pregunté si había visto tocar a Arkham. Y me respondió que no O_o ¡Jua! En Arkham yo toqué mucho más del doble de conciertos que en Divina Comedia y Valhalla juntos.

Luego me preguntó que en dónde estaba tocando ahora. Le respondí que ya no tocaba, que había dejado la música. Me preguntó la razón. Le dije que, aunque sonara tonto y hasta frívolo, yo quería ser famoso, y como pasaron los años y no lo fui, pues, simplemente lo dejé.

-Y, ¿qué estás haciendo ahora, brother? -preguntó.

-Pues, estoy pretendiendo ser escritor -respondí.

El rocker se quedo un rato pensativo.

-Y, ¿también quieres ser famoso escribiendo? -preguntó al fin.

Le respondí que no, esta vez no. Aunque tampoco le negué mi deseo de que alguna vez me llegaran a publicar, y de que uno que otro leyera mis trabajos, pero ya no me interesaba ni era mi prioridad ser un escritor conocido. El rocker se quedó otro momento pensativo.

-Bueno -dijo-, al menos tocabas bien chingón. Yo también tuve mi banda, pero la neta salí pendejón. Oye, ¿me podrías da un autógrafo?

Yo acepté con gusto. Hace muchos años que no daba un autógrafo. El rocker se puso a buscar en su morral, pero al final fue por sus discos y me acercó el de Kuman.

-Fírmame aquí -dijo-. Al fin que la ocasión lo amerita.

Me dio risa. Por supuesto que planté mi firma muy grande encima de la foto de Ícar Smith, como diciendo yo soy mejor que tú. Y no van a creer lo que me dijo el rocker.

-Lástima que ya no toques: eras mil veces mejor que el Ícar. Bueno, brother, ya me voy. Me cai que fue un honor haberte encontrado por acá. Chido -y me hizo la señal de cuernos.

Se despidió y se fue dejando sus churros y chocolate a medio terminar, mirando su disco.

Yo me quedé en medio de un mar de sensaciones, recordando mis días en la Escuela Superior de Música, en que nunca me aceptaron en la Escuela Nacional de Música, en los conciertos, en la gente que le gustaba cómo tocaba, en los aciertos; en mi amargura, frustaciones y mal humor que casi siempre me acompañaron, lo que mucho influyó para que dejara la música.

Y pensar que estuve a punto de no entrar a El Moro: otra vez estoy hecho un puerco y tengo que bajar muchos kilos, pero sucumbí a la tentación y entré, y por eso pude disfrutar de esta experiencia. En el post del concierto de Scorpions ya había dicho que el mes de septiembre es un mes de cambios, donde se cierran y abren ciclos, y a lo mejor esto pudo haber sido uno.

Mientras me comía mi último churro, acompañado de un traguito de chocolate, repentinamente recordé algo. Nunca se me ocurrió preguntarle por qué carajos carga siempre el disco de Kuman.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Lo que faltó

Se me olvidó mencionar que los Scorpions interpretaron una maravillosa versión de "Dust in the Wind", de Kansas.

domingo, 21 de septiembre de 2008

No hay nadie como ustedes

Ahora les hablaré sobre algunas cosas que pasaron ayer en el concierto de Scorpions, la legendaria banda teutona. Creo que esta entrada será un poquito larga porque son muchas cosas que tengo que decir: durante el concierto, y antes del mismo, me puse a pensar en todo esto.

Hace mucho tiempo,
en un programa de radio, alguien dijo que los desmanes en los conciertos aquí en México se acabarían si, en primera, comenzaran a la hora en que fueron programados y no una hora tarde, como era la costumbre.

Pues bien, el concierto de
Scorpions, comenzó más de media hora tarde, lo que calentó los ánimos de varias personas, yo estuve cerca de dos broncas: una fue la de dos amigos que de repente se les acabó el amor y se pusieron a darse de madrazos; el segundo fue un cuate bien briago que se había metido a la fuerza, y cuando lo quisieron sacar pues que se peina y se puso a dar golpes como boxeador, pero sin atinarle a nadie. Al menos nos hicieron el rato ameno en lo que a los de OCESA se dignaban a comenzar el concierto. Se me hizo muy raro: al menos, para mí es el primer concierto que no empieza a la hora programada viniendo de dicha empresa.

Yo tenía los primeros discos de
Scorpions; después del Love at First Sting, les perdí la pista. Nunca supe bien por qué. Tal vez porque empecé a estudiar música clásica y me clavé con el género, o porque cuando quise volverlos a escuchar me di cuenta de que habían abusado de las baladas, dejando de sonar pesado, como lo fueron en sus inicios. Tal vez fue por esto último. De hecho, una vez vi un video en MTV -no creo haberlo soñado- de Klaus Meine y compañía tocando una canción bien fresa, y ellos vestidos muy a la moda. Espero que haya sido un mal sueño.

Pero bueno, a pesar de todo esto, para nada voy a hablar mal de estos dioses, quienes nos dieron un gran concierto. Me hubiera gustado mostrarles más fotos, pero la mayoría no salieron, valieron chorizo. Creo que tengo que darle una leída al instructivo de mi teléfono.

La paz regresó al Foro Sol con los primeros acordes de esta banda germana, junto con la llovizna que nos empezó a caer sobre nuestra cabezas, calmó los enojos, bendiciéndonos con el
rock n´roll. Por supuesto, todos comenzamos a hacer la sagrada señal de cuernos, como debe ser.

Reconocí la mayoría de las canciones. No las pude anotar, y por eso no puedo transcribirles aquí bien el orden, pero recuerdo haberme predido con "Bad Boys Running Wild", "Coming Home", "Big City Nights", "Still Loving You" (en una muy padre versión acústica), "Loving You Sunday Morning" (en versión acústica también); nos prendimos a morir con "Black Out", "Rock You Like a Hurricane", "The Zoo", y las excelentes versiones acústicas de "Winds Of Changes" y "Send Me An Angel", junto con diversos músicos que le dieron un toque brazileño; hasta el guitarrista de Sepultura participó con ellos. En lo personal, la versión de "Send Me An Angel" me pareció extraordinaria, me enchinó la piel.

Dentro de las cosas memorables, cabe mencionar cuando Rudolf Schenker sacó un talí con la bandera de México (lástima que esas fueron unas de las fotos que no salieron). Y cuando cantaron el coro de "No One Like You", en la pantalla posterior se dibujó una bandera mexicana (aunque tampoco me salieron esa fotos :S ching...)


A pesar de que hubiéramos deseado ver la agrupación del
Animal Magnetism (ya no están Francis Buchholz, ni Herman Rarebell) vimos en escena a una gran banda; al menos siguen Matthias Jabs y Rodolf Schenker, original fundador junto con Klaus Meine. Dioses, carajo.

Su nuevo baterista, James Kottak fue uno de los que se llevó la noche: bien loco que está, y es un excelente músico, y sobre todo rockero de verdad; y su bajista, Pawel Maciwoda, lanzaba buenas vibraciones al público. Se dice que el mes de septiembre es un mes de transiciones, donde se termina o se empieza un nuevo ciclo, y que por eso este noveno mes es tan conflictivo. Sin embargo, nada impidió la realización de este gran concierto. Los Scorpions viven. Como dice el gran tatuaje que el baterista nos mostró en su espalda: ROCK AND ROLL FOREVER. No hay nadie como ustedes.

viernes, 19 de septiembre de 2008

No tuvo tiempo, ni yo tampoco

No recuerdo si fue en La Banda Rockera, el Conecte o si fue en Rock Pop donde me enteré de la muerte de Rockdrigo González, el Profeta del nopal. Él fue uno de los miles que murieron en el terremoto del '85.

Por aquellos tiempos, ni de broma podíamos esperar que los grandes medios de comunicación dieran a conocer y apoyaran a los grupos de rock (incluso hoy en día no estoy muy seguro de que eso haya cambiado mucho). No obstante, a raíz de su muerte, Rockdrigo fue más famoso que nunca; aunque es una lástima que, como en el caso de miles de artistas, la muerte sea el único camino para trascender.

Por fortuna, ahora podemos encontrar sin mucho problema discos con lo mejor de este interprete compositor. Hay una canción que para mí es un himno: "No tengo tiempo de cambiar mi vida". Me gusta la manera en que veía la vida este compositor rupestre, y que haya creído en lo que dijo. Yo también, como lo he dicho muchas veces, tampoco tengo tiempo de cambiar mi vida.

*Nota: es curioso ver la fecha del nacimiento de Rockdrigo.

Y la luna enrojeció


Qué curioso es lo curioso. Apenas hace dos entradas hablé sobre mis recuerdos de los Televiteatros, Kuman y todo eso, y de pronto ya es el 19 de septiembre. Creo que no tenía noción del tiempo en el que estoy viviendo*^^*

Hace 23 años, literalmente, me despertó el movimiento del terremoto del '85. Nunca me había dado miedo un temblor, incluso tampoco ese me espantó, a pesar de lo fuerte que fue. Por supuesto que al llegar a la escuela todos nos dimos cuenta de las dimensiones que ocasionó el sismo, y lo mejor y más sensato fue regresarnos a casa.


No había luz y por primera vez apreciamos el valor de tener una radio portátil. No tiene caso que hable de los desastres que pasaron porque muchos todavía los recordamos. Pero el que más me impresionó fue cuando dijeron: "Los Televiteatros ya no existen". Recuerden que en esa época yo era fanático de
Kuman; en otra época hubiera reaccionado diferente, pero estamos hablando de 1985.

Cuando la tierra se movió por segunda vez, lo único que recuerdo es a toda la familia saliendo de la casa lo más rápido posible: jamás había sentido lo que es el miedo a un temblor, y eso nos duró algunos años más en esta tierra sísmica. También recuerdo que nos costó mucho trabajo salir de la casa: el mismo movimiento nos regresaba los pasos, impidiéndonos llegar a la puerta. A partir de esa experiencia, nos pusimos a pensar en que se agradecen los simulacros; pero si tenemos la desgracia de tener un temblor de las mismas dimensiones del ´85, no creo que la gente pueda salir de los edificios con facilidad.

Y no sé si recuerden, los que lo vivieron aquella noche del segundo temblor, cómo estaba la luna. La luna estaba roja.

viernes, 12 de septiembre de 2008


El Gran Arkham, ídolo de la juventud, festeja estas fechas agregando a sus maestros entre los habitantes de este asilo.

Rock hecho en México por siempre.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Algo esconde, algo oculta

Me estaba echando unos tacos de grasa con algunos trocitos de suadero, en un lugar cerca del metro Cuauhtémoc, cuando de pronto entró un rocker con unos discos de vinil bajo el brazo. Se sentó en una mesa cercana y puso los acetatos sobre la mesa. El disco que estaba encima era Kuman, del grupo Cristal y Acero (años, años que no veía ese disco). No, puta, pues que me entra la nostalgia.
Curiosamente, nos encontrábamos cerca de los Teatros Telmex, los que antes fueron los Televiteatros. Ahí, por mediados de los años ochenta, se montó en escena Kuman, la que se presumió como la primera ópera rock mexicana. En aquella época, el Gran Arkham todavía era un bebé, pero recuerdo que me enamoré de la música de la obra; tanto que sus canciones fueron de las primeras que empecé a sacar en guitarra. Cristal y Acero eran mis ídolos. Imagínense: un grupo mexicano de heavy metal, cantando en español. Años después, pude intercambiar algunas palabras con su guitarrista, Icar Smith, y... Bueno, les recomiendo que nunca conozcan a sus ídolos.

Regresando al rocker de los discos, les diré que tendría unos cuarenta años, pero tenía su greña larga, barba, aretes, y vestía de mezclilla con chamarra de cuero. Bien rocker. Parecía un
easy raider. En lo que le traían sus tacos, levantó el disco de Kuman. Parecía estar muy absorto mientras miraba la portada, y de pronto comenzó a canturrear en voz baja: Algo esconde, algo oculta Mamá Nisha. Algo huele a carne fresca y distinta. Estas son las primeras frases de la obra. Recordé la música. Después, el rocker cantó otra frase de la misma canción: Yo rujo cuando quiero. Todos podemos hacerlo. Silencio. Hey. Morir, él debe morir.

Tal imagen me impresionó mucho. Tal vez porque me sentí identificado con él, o porque imaginé todo lo que podría pasar en aquella mente, repleta de quién sabe cuántos recuerdos. ¿Por qué seguía conservando ese disco? ¿También era un músico de rock? Aunque me es muy difícil creer que un músico de rock siga recordando y cantando esa obra (hay cosas miles de veces mejores). ¿O será que nunca pudo ser un músico, y por eso se quedó recordando, perpetuamente, las canciones de Kuman, cuando él era un adolescente? Quién sabe. ¿Cómo saberlo?

Por fin le trajeron sus tacos, y el rocker dejó su disco encima de los demás. Pero, mientras comía, siguió canturreando y moviendo la cabeza al ritmo del
heavy metal de sus memorias. Algo esconde y algo oculta en sus recuerdos, pero sólo él los conoce.