asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


lunes, 25 de octubre de 2010

Un pequeño relato de libros

Hoy, caminado por las calles del centro, me detuve en un pequeño puesto de libros usados. Mientras los miraba, se me acercó un chavo que tenía toda la pinta de un niño de calle y me dijo: "Los que quiera. Son de a veinte y treinta pesos". Estaba a punto de marcharme, cuando de pronto vi un libro que he estado buscando: uno de la trilogía Los caminantes del mar, de Kai Meyer. (Hace tres años, encontré la tercera parte en un remate de libros, aunque no he podido comprar los demás por ser un poco caros).

Tomé el libro y el chavo me dijo: "Ese está bien padre". Yo le contesté que hace mucho tiempo lo he estado buscando. Pero, por desgracia, al verlo bien vimos que era la segunda parte. El chavo me dijo que ahorita no tenía la primera parte, pero que sin falta me lo conseguiría el viernes. Yo le contesté que de todas maneras lo iba a comprar, (estaba mucho muy barato, y quiero leer toda la trilogía). Así que yo también quedé muy formal de regresar el viernes. Antes de pagarle, el chavo me enseñó la segunda parte de La materia oscura, La daga, de Pullman, y me dijo: "Este también está bien padre". Le respondí amablemente que ya lo había leído y le pagué el libro.

Apenas y le di los treinta pesos, de inmediato el chavo fue al puesto de al lado y se compró una quesadilla. Yo me quedé otro rato mirando la otra parte del puesto, donde estaban los libros de veinte pesos. Me llamó la atención uno de Las crónicas de Spiderwick, era el tomo 4. El chavo regresó comiéndose su quesadilla y me dijo que ese también estaba bien padre, que ahorita no tenía los demás, pero que luego le llegaban y me comenzó a nombrar todos los títulos. ¿Ya los has leído?, le pregunté, y el chavo movió la cabeza afirmativamente, mientras le daba otra mordida a su quesadilla.

Estaba a punto de irme cuando vi Muerte sin fin y otros poemas de José Gorostiza, por sólo veinte pesos. Por supuesto, no dejé pasar esa oportunidad. Le pagué al chavo y de nuevo se fue al puesto Cursivade quesadillas.

Dos puntos:
En primera, hace mucho que ya no me gusta comprar libros a granel. Como muchos lectores, yo también tuve mi época de comprar y comprar cuando descubrí a muchos autores que antes desconocía. Pero con el tiempo te das cuenta de que será muy difícil leerlos a todos, sin contar todos los que has bajado por internet (ya tengo más de 1200 títulos electrónicos, y unos cincuenta libros de papel esperándome).

En segunda, no sé si el chavó en verdad había leído esos libro de literatura fantástica: no me contestó con palabras, sino sólo movió la cabeza. No obstante, yo quisiera quedarme con la idea de que sí los ha leído, no sólo por lo que sabía de las Crónicas de Spiderwick, sino por su actitud. A pesar de su apariencia de niño de la calle, era muy amable y de sangre liviana, una persona que inspiraba confianza. Me quiero quedar con esta imagen de lo que la literatura y el arte en general es capaz de dar.

En estos días, tan restringidos económicamente para mí, me cuesta trabajo soltar unos pesos, y no se diga en comprar un libro, aunque sea usado. Sin embargo, hace mucho tiempo que no sentía tanta satisfacción en invertir mi dinero en ellos.

lunes, 18 de octubre de 2010

Mebius y los enlaces de la luz

Estaba a punto de no escribir otra entrada para hablar de nuevo sobre una serie de Ultraman. Probablemente, la mayoría de las personas no les interese, les parezca una banalidad, que simplemente desconocen estas series, o de plano ya les caí mal. Pero creo que esta vez sí vale la pena compartir los temas que encontré en Ultraman Mebius.Cursiva

Como dije alguna vez cuando vi los primeros trece capítulo de la serie, Ultraman Mebius no me gustó, me pareció que había muchas escenas de chistes bobos, muy infantil, y más cuando acababa de ver la serie de Ultraman Nexus. No obstante, y aun así, quería verla completa debido a que era la conmemoración del cuarenta aniversario de la franquicia. Y por fortuna, no me arrepentí en nada.
Apenas y subieron el resto de la temporada, la empecé a bajar y la vi. Fue muy emocionante ver actuar a todos los ultras de la primera era, la era Showa: desde el primer Ultraman (1966-67), pasando por Seven, Jack, Ace, Taro, Ultrafather, Ultramother, Leo, Astra, y Ultraman 80 (1980-81). El último Ultraman de esta era fue 80, es decir, la última vez que un ultra pisó la Tierra fue en 1981. En este universo, es dónde habita Mebius, quien llega a la Tierra en 2006; ningún ultraser había regresado a nuestro plantea durante los últimos veinticinco años.

(La segunda era, la era Heisei, cuando regresó la franquicia, comienza en 1996 con Ultraman Tiga; aunque él no es originario de M78, y parece que no ocurre en 1996 sino en el futuro. Por eso ni él, ni Dyna, Gaia, Cosmos y Max no son del mismo universo [aunque tanto Cosmos como Max sí son de M78]. Y mucho menos Nexus y Ultraseven X, quienes son de un universo alterno.)

Regresando a Mebius, me llama la atención su propio nombre, aludiendo a la banda inventada por August Ferdinand Möbius (se pronuncia Mebius), la cual, a parte de representar el infinito, tiene la cualidad de que no tiene dos caras, sino una sola, la cual siempre regresa. Tal vez sea aludiendo al eterno regreso de los seres de la luz.

Actualmente estoy escribiendo sobre ángeles y he estado investigando algunas cosas que me llamaron la atención. Una de las características que hacen incapié es que sólo obtendremos la protección de los ángeles cuando los humanos trabajemos junto al lado de ellos, cuando nos unamos. Entre las muchas frases que repitieron en la serie de Mebius fue que el poder de protección de los ultras aumentará cuando los humanos nos unamos con ellos. Y así sucede, y más en el capítulo final cuando todos los miembros de la patrulla GUYS se unen junto con Mirai para formar todos a un nuevo Mebius sumamente poderoso; y el capitan también se une a Ultraman Zoffy para ayudar a Mebius.

Siguiendo con el tema de los ángeles y la similitud con los ultras, están algunas características de Ultraman Nexus (mi serie favorita). Todos sabemos que la palabra ángel viene del griego angelos, que significa mensajero. El equivalente en sánscrito es angiras, que denota un ser divino espiritual; y el equivalente en persa es angaros, que significa enlace o mensajero. Nexus es por nexo, enlace. Y en esta serie, una de las frases claves es la luz es sólo un enlace. Y cada vez que aparecía en escena Ultraman Nexus, en lugar de poner música marcial y épica, se escuchaba un sonido muy parecido al canto de ángeles, como si Nexus fuera un ángel de verdad.

En fin, ya para terminar, la serie de Mebius es muy emotiva, en especial el capítulo donde aparece Ultraman 80. Cuando sale Ultraman Jack (quien en México conocimos como El Regreso de Ultraman), una persona mayor, al verlo en acción, exclama sonriendo: "Ultraman regresó". El título original en japonés de Ultraman Jack es Kaettekita Urutoraman (Ultraman regresó).

Por fortuna me animé a ver toda la serie completa y terminé muy reconciliado con Ultraman Mebius. Tanto que ya lo considero como unos de mis favoritos. El nombre terrestre de Mebius es Hibino Mirai, quien lo toma porque una persona le dice "Sigue por los días futuros", y días futuros en japones suena a hibino mirai, por eso toma ese nombre. Ver hacia el futuro. En fin, a mí me gusta todo este universo. Me quedo con una frase que tuvo que aprender Hibino Mirai aquí en la Tierra, cuando trataba de comprender la naturaleza humana, la cual no es siempre agradable. Dicha frase es: nunca cambies tus sentimientos, aunque esos sentimientos hayan sido traicionados miles de veces.

domingo, 10 de octubre de 2010

El hombre que quería ser alien

El capítulo 32 de Ultraman Mebius comienza con una historia digna de un estupendo cuento. Dicha historia es narrada por una niña, donde nos dice que siempre que regresaba de su clase de piano, se encontraba con un muchacho quien se pasaba la tarde haciendo hoyos muy grandes en el campo con una pala.

Cierto día, la niña se atrevió a conversar con él. Le preguntó por qué todas las tardes se ponía a escavar hasta el anochecer. El muchacho le respondió que estaba buscando una nave espacial. Inmediatamente, la madre le llamó la atención a su hija, advirtiéndole que no se acercara más a ese muchacho. La niña le preguntó el por qué, y su madre le respondió que todos decían que aquel muchacho podría ser un alien.

Es una lástima que no haya una versión de este inicio en You Tube para que ustedes vean lo fabulosa que está la imagen en video, en donde quisiéramos saber qué será lo que vendrá más adelante en esa historia. A mí la verdad me impresionó y me emocionó mucho.

No les digo qué sigue por si algún día puedan ver este capítulo 32 de Ultraman Mebius. Cada vez me convenzo más de las palabras del maestro Jaime Casillas, cuando nos dijo que no desdeñáramos ningún género.

viernes, 1 de octubre de 2010

La distancia entre metro y metro


Toda mi vida me había sentido orgulloso del metro de la Ciudad de México, tan limpio, incluso más que el de Nueva York, Londres y París; eficiente a pesar de los apretones en las horas pico y de la incipiente incidencia de actos delictivos que han aparecido en los últimos años (y del imbécil conductor que manejó borracho). Desde la edad de doce años, me convertí en un vago de mi ciudad, y por supuesto las estaciones del metro han sido un personaje importante de mis andanzas, en especial las de las líneas 2, 3, 9 y últimamente la 8 y la B.


Sin embargo, hace unos días vi un reportaje donde se habla del metro de -dicho sea de paso, una gran ciudad- Finlandia. Es cierto que el metro en Europa es muy caro (en México, a pesar de todo, seguimos pagando poco por cada viaje), pero lo importante es la actitud y el comportamiento que tienen los ciudadanos de Helsinki. Todos caminan en orden. ¡No hay torniquetes!, hay un sólo lector donde los viajeros tienen que pasar su boleto prepagado; la gente podría pasar ignorando el lector y el viaje les saldría gratis, sin que nadie les diga nada, pero no hacen eso.


Además, y lo que más me marcó del reportaje, el metro de Helsinki es muy limpio, sin ventanas pintarrajeada ni rayadas. Hace varios años, leí en un reportaje que en Finlandia se encuentra la mejor escuela pública del mundo. ¿Será la educación la responsable de la apariencia de una ciudad?


Estados Unidos tiene muchos buenos ejemplos que podríamos copiarles. ¿Por qué a la gente le gusta más copiar los malos ejemplos, pintar y rayar todo lo que se nos ponga en frente, en lugar de copiar lo mejor? (Ojo: no me estoy refiriendo a los estupendos graffiti bien hechos que adornan algunos muros). Después de ver el reportaje y de nuevo ver mi aún querido metro, me pregunto, ¡qué carajos les pasa a los mexicanos!