asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


domingo, 11 de mayo de 2008

De libros y películas

Ayer por fin pude ver La Orden del Fenix y La Brújula Dorada. También, como siempre, hice uno que otro coraje.

Ya no es ninguna sorpresa todo lo que le mutilan a las versiones de Harry Potter debido a la adaptación, ni tampoco los cambios que le hacen para facilitar la historia. Sin embargo, muchos de esos cambios no me gustaron.


En primera, nunca se sabe que la profecía la dijo la profesora Sibbyl Trelawney (me recuerda El Prisionero de Azkaban con el Mapa del Merodeador). Tampoco me pareció nada lógico que pusieran a Cho Chang como la traidora. La fuga de los gemelos Weasley fue bastante simple.

Pero lo que a mí más me enojó fue que, como las escenas son tan rápidas, el recuerdo de Snape sólo dura unos segundos, y no se entiende bien; le hubieran dado por lo menos un minuto. Tampoco se remarca que los padres de Neville están en el sanatorio San Mungo por haber perdido la razón.

Otros cambios sí me parecieron buenos: cuando Harry entra en la mente de Snape en la clase de Oclumancia (tal vez esto lo utilicen en la séptima), y que Kreacher no sea el responsable de la muerte de Sirius; lo mismo que el ataque de Arthur Weasley haya sido real. Así agilizan los argumentos. Aunque, repito, lo de Cho Chang me sigue pareciendo sin lógica; ya sé que ellos tenían que terminar, pero...

Un gran acierto fue que le dieron importancia al entrañable personaje de Luna Lovegood. Me gustó mucho que pusieron la escena final donde Harry la encuentra colocando anuncios de objetos perdidos.

En cuanto a La Brújula Dorada, Pablo ya lo dijo todo en su blog, y tiene razón.


Como diría Verónica Murguía: "Sólo voy al cine para hacer corajes". Esperemos que las películas despierten el apetito de las personas para conocer la versión del libro.