asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


lunes, 9 de marzo de 2009

Mario Bros


En un comentario, Gina me pidió que hablara sobre Mario Bros. Curiosamente, casi no jugué nada de él, tan sólo llegué al cuarto nivel de una versión en el gameboy (creo que era del 89) y también jugué un poco la primera versión en 3D. Aunque el poquito tiempo que manejé al fontanero más famoso del mundo -y tocayo mío- me gustó mucho.

El pasado viernes me acordé de este comentario porque encontré un libro sobre la historia de los videojuegos, y por supuesto contiene un artículo refiriendose a
Mario Bros. A mí siempre me ha gustado saber todo lo que hubo detrás de una gran idea, de cómo muchas veces las circunstancias cambián lo que se tenía pensado, y de cómo estos cambios no planeados mejoraron el concepto dándole su lugar en la historia. He aquí algunas líneas sacadas del libro:

A principios de los ochenta, Nintendo intentaba llegar al mercado americano de los arcade a cualquier precio. El presidente de la compañía, Hiroshi Yamauchi, puso sus esperanzas en manos de Miyamoto, a la sazón un joven diseñador recién contratado, quien recibió el encargo de desarrollar un juego protagonizado por un personaje parecido a Popeye.

Pero Nintendo había perdido los derechos del personaje.

Ya no se podía dar marcha atrás: el juego que se estaba preparado, el famosísimo Donkey Kong, estaba muy adelantado y había que buscar soluciones. Dicho y hecho: se cambió al marinero comedor de espinacas por un simpático carpintero que debía salvar a su novia de las manazas de un gorila gigante que se encontraba en lo alto de un edificio en construcción.

En ese entonces, el personaje no tenía un nombre, tan sólo se le conocía como Jumpman. Pero ya tenía su mostacho y su barriga.

Semejante aspecto
[el mostacho y la barriga] no se debía a los alardes artísticos de su autor, sino a la mera necesidad: el peto permitía distinguir los brazos del resto del cuerpo y el bigote hacía tres cuartos de lo mismo respecto a la nariz. La gorra, por su parte, ahorraba a los programadores preparar una secuencia de animación para los cabellos.

Por supuesto, el juego fue un éxito en E.U.

Antes, no obstante, cambió el soso nombre de Jumpman por otro mucho más saleroso, Mario -por el parcido que tenía con el dueño de los almacenes de Nintendo en Estados Unidos, Mario Segali-, e incluso de oficio, después de que uno de los compañeros de Miyamoto le confesase que el monigote parecía más un fontanero que un carpintero.

Pues así fueron las cosas según este libro. Para finalizar, me gustaría reproducir una línea del prólogo que me llamó la atención. Muchas veces he comentado que hasta en los juegos de video se puede encontrar arte, no sólo entretenimiento, incluso a veces me refiero a ellos como poéticos. No sé que tan acertados o equivocados sean mis desvaríos, o si tan sólo me la paso diciendo puras jaladas, pero las líneas del prólogo son estas:

[...]
, pero también hay quien desconfía ante la perspectiva de que un objeto de consumo pueda poseer la calidad suficiente como para ser considerado un objeto artístico.

Para quienes se interesen, el libro se llama Videojuegos. Una nueva forma de cultura, de Vincent Montagnana, editorial Ma Non Troppo. (Yo lo encontré en la librería que está en la glorieta del metro Insurgentes.)

3 comentarios:

MARY dijo...

Gracias, yo tanto del Mario Bros no sabía...
Saludos blogueros!

Gina Bros dijo...

Toda mi generación creció con ampollas en los pulgares por tanto botonazo, en los cumpleaños había torneos de Duck Hunt y del juego de las Olimpiadas con "el Tapete" (ambos venían con el Mario 1) y alguna vez me soñé como Mario en el mundo 3 nivel 1 cuando salen las tortugas que avientan martillos... Oh sí...

saraccocus dijo...

Que rollo maese Mario, ¿cómo estas?
saludos desde el infinito cavernario de la mente.
Ricardo Saraccocus