asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


viernes, 4 de noviembre de 2011

Un edificio para viajar

Hace mucho que tengo olvidado mi blog y quiero retomarlo. Acabo de terminar por fin la novela Viajes con mi tía, de Graham Greene. La comencé a leer a principio de año, en un momento díficil para mí (pensé que me iba a morir), y por eso la quise leer para relajarme un poco. Esta novela nos la recomendó el maestro Alejandro Licona. Nos dijo que era una muy divertida, y por eso mismo la empecé a leer, para relajarme.

La historia es muy buena. Trata sobre una persona llamada Henry, cuarentón soltero, recién jubilado, quien llevaba una vida muy rutinaria. En el funeral de su madre, conoce a Augusta, su tía, a quien nunca antes había visto ni escuchado nombrar. Ella tiene más de setenta años pero sigue siendo muy sexosa, y además está involucrada en el contrabando y demás cosas no lícitas.

Hay un capítulo en especial que me conmovió. La tía Augusta le platica a Henry la historia de una persona (perdón, no recuerdo el nombre del personaje) que tenía la intención de viajar mucho cuando dejara de trabajar. Esta persona planeó todo: los boletos, los lugares que visitaría y los hoteles donde se hospedaría... Pero se enfermó, creo que del corazón (eso lo leí en febrero, y después intercalé muchas lecturas, dejando ésta siempre en espera).

Lo que hizo esta persona fue invertir todo su dinero en comprar un castillo antiguo, y acondicionó todas las habitaciones como pequeños cuartos (incluso las áreas grandes las dividieron para hacer más cuartos en un espacio grande); Augusta lo ayudó. Aquella persona se quedaba una o dos semana en un cuarto y, después, agarraba todas sus cosas y se "mudaba" al siguente cuarto, como si se cambiara a otro hotel, y a otra ciudad.

La persona estaba muy feliz con esta ilusoria situación. Pero, cuando sólo le faltaba llegar al último cuarto, el que estaba en la torre, sufrió otro ataque. El doctor le prohibió moverse. La tía Augusta le contó a Henry que entre ella y una enfermera lo cuidaban. Y una noche, mientras las dos estaban cenando en la planta baja, escucharon un ruido muy fuerte. Cuando llegaron arriba, descubrieron al enfermo muerto en la escalera. No pudo llegar al último cuarto. La tía Augusta decía que sólo viajando podía extenderse un poco más la vida.

2 comentarios:

MARY dijo...

Gracias x la recomendación ^^
Parece un libro muy interesante y con moraleja ^^ Además si te ha ayudado, me parece el doble de bueno ^`
Saludos!!!

Mario Ramírez Monroy dijo...

Muchas gracias, Mary. Un abrazote.