

Ayer, cuando fui a pagar una tarjeta al banco, me encontré con un puesto de puros discos piratas, y me agradó encontrarme con dos discos de este grupo, Haggard, y uno de ellos era el mismo disco que me robaron (sí: eso se llama robo aquí y en China).
Como algunas personas saben, yo no puedo escribir ni leer con música porque fui músico, y hasta la fecha tengo la disciplina de analizar cuál es el compás, cuáles son los intervalos y la tonalidad de la melodía que estoy escuchando, es inconciente; y, por lo tanto, no le puedo prestar atención a otra cosa.
Sin embargo, muchas de las cosas que se me ocurren, muchas de las imágenes y situaciones que vienen a mi mente antes de escribir, se crean a partir de la música que escucho. Y la música de
Haggard es realmente un
desfile de imágenes que, por sí mismas, cuentan una historia. Simplemente son una maravilla.
Sí: así como suena la música de Haggard (y como suena la música buena en general), así quiero que sean mis historias. Creo que tengo otro motivo para seguir con lo que no he terminado.
La Hisotria continúa.