asilo, asilo

asilo, asilo
ESCRIBO POR VENGANZA. ESCRIBO PARA LIBERARME. ESCRIBO PARA DESECHAR TODO LO QUE ME HACE DAÑO. ESCRIBO PARA PENSAR QUE SOY OTRA PERSONA. ESCRIBO POR AMOR. ESCRIBO PARA SOPORTAR LA VIDA.

El verdadero Ace

El verdadero Ace
Un día, las hadas, malévolas y traviesas, hicieron una apuesta con los hombres. Dijeron que si lograban crear historias mejores que la vida de ellas, se transformarían en horribles insectos; de lo contrario, ellos desaparecerían de la faz de la Tierra.

Hoy en día, los hombres siguen deambulando por las calles; mientras en los bosques, millones de mariposas revolotean entre los árboles.

Las hadas cumplieron a medias.


Mario Ramírez Monroy


domingo, 17 de mayo de 2009

Ella cumplió su promesa... y el sol sigue durmiendo

No pensé que lo bueno pudiera mejorar. El año pasado dije que uno de los mejores conciertos que había presenciado fue el de Tarja Turunen, y ayer fui con la idea de disfrutar un concierto igual de excelente y memorable. Pero, esta vez, Tarja Turunen fue superior.
Antes de entar, me sucedieron varias cosas: me reencontré con un amigo, José Luis Kobayashi, organizador de conciertos en la ciudad de Querétaro -un abrazote muy fuerte, mi broder-, y quien me reconció preguntándome: "¿Tú no tocabas en Arkham?"; luego, cuando me formé en la fila, casi llegué al eje 3 sur (quien conozca la ciudad de México sabrá lo larga que estuvo la fila); y, por último, hice amistad con una persona llamada Ricardo, que vino desde Guanajuato, y quien me podrá asesorar con los nuevos grupos de rock -muchas gracias de antemano, mi carnal. Después, vimos que aún continúan las disposiciones sanitarias, tanto que nos dieron nuestro tapatrompas y gel para las manos para poder entrar al Circo Volador; incluso a un chavo no lo dejaron pasar con su cadena y se la tuvo que quitar. Bueno, todo eso no importaba con tal de ver de nuevo a la bella Tarja.

Por suerte, alcancé buen lugar, un poco a la orilla pero muy cerca del escenario. Me dio risa ver la cara de angustia de una persona, que estaba frente de mí, cuando se dio cuenta de que la batería de su teléfono estaba baja. Juar, juar. El público esperaba, todos parecíamos una banda de cuatreros con nuestras máscaras. Todos impacientes esperábamos a que empezara la magia. Y la magia comenzó.
De nuevo, menos de un año después (tan sólo nueve meses), estaba frente a nosotros la presencia de esta diosa finlandesa. Aunque ahora tenía la ventaja de que me sabía su repertorio como solista. No trataré de recordar todo el set, pero sí de los momentos que más disfruté.

Después de abrir con "Lost Northern Star", inmediátamente nos sacudió con "My Little Phoenix". Y saludándonos con un perfecto español, Tarja volvió a emocionar al Gran Arkham con una de sus rolas favoritas de Nightwish: "She is My Sin". Todos en el Circo Volador hacíamos, con mucha energía, la sagrada señal de cuernos, como debe ser.
Con esas pocas canciones, todo apuntaba que ahora tocarían un mejor repertorio, y así fue. Mucho antes de llegar al Circo Volador, me pusé a pensar que sería formidable que cantara "Sleeping Sun", ¡y la hermosísima Tarja Turunen la cantó! Cuando se empezaron a escuchar las primeras notas de esta bella canción, el Gran Arkahm casi se pone a llorar, por no decir que lloró. Otro gran momento fue cuando Tarja dijo en español, palabras más, palabras menos: "Nunca dudé, en ningún momento, que vendría a tocar aquí, con ustedes". Ya se imaginarán cómo se puso todo el Circo Volador.
La música seguía y seguía, y cada vez las emociones subían. "Poison", "Ciarán´s Well", "Over the Hills and Far Away" (otras de mis rolas favoritas), "Nemo". Y en ese momento, me di cuenta de algo. Si frente a mí estaba una hermosísima mujer, cantando maravillosamente, ¿por qué carajos estaba yo ocupado con el teléfono para intentar sacar una foto? ¿No es esto una falta de respeto para un artista, el no estar etendiéndola al cien por ciento por estar manipulando y observando la pantallita de un mísero telefono? Ahora estoy convencido de eso, sin contar por unas cosas más que vi. Pero de eso hablaré en otra entrada. Este post es sólo de la Reina.
Así que el resto del concierto mandé al demonio mi teléfono y me dedique, exclusivamente, a disfrutar del concierto de Tarja, como debe ser, siempre. Uno de los momentos que más disfruté fue la versión que hizo de "The Reign", tan sólo acompañada del violonchelo y del teclado. Después de salir varias veces más al escenario, la diosa finlandesa terminó el concierto con la sublime "Oasis", tocando el piano, y anunciando que pronto saldrá su nuevo disco. Este concierto fue único, y tan sólo habría sido completamente perfecto si Tarja hubiera cantado "Ever Dream", otra canción muy significativa para mí. Pero no importa: aún así, todos salimos completamente nuevos, purificados, llenos de energía.
En estos momentos tan memorables es cuando el Gran Arkham quisiera volver a nacer, y de nuevo tener menos de veinte años, para que a la hora de cosechar todos estos momentos siga siendo joven, y con eso tener todavía muchos años más para seguir cosechando estos buenos momentos en el futuro. Esta diosa finlandesa seguirá dejando su presencia etérea. En los últimos años, las canciones interpretadas por Tarja Turunen han sido una gran influencia en mi vida.

Tarja cumplió su promesa de regresar a México... y, por fortuna, el sol aún sigue durmiendo, para disfrutar de nuevo esta canción ["Sleeping Sun"] una y otra vez con su voz.

1 comentario:

MARY dijo...

Debio de ser expectacular...
Saludos!!!